domingo, 2 de abril de 2017

Nacimiento enmantillado, mi parto velado

El nacimiento de una estrella.

Desde hacía semanas tenía molestias en la tripa, que se hicieron cada día más intensas, pasaron a la espalda baja, calambres menstruales, en los ligamentos (pensaba y me decían que era por el estiramiento del útero) pero también pequeñas pérdidas a las que nadie dió importancia... Todos iba en aumento, por la tarde-noche los dolores se hacían más fuertes, por la mañana parecían dar tregua. Pero según todos los ginecólogos a los que fuí (4 distintos en una semana) eran normales... Mi niña estaba siempre perfecta, parecía que eso no iba con ella. Mi cuello del utero cerrado, incluso medía 56mm, ingenua de mi pensaba que tenerlo más largo de la media me salvaría ¿puedo así descartar incompetencia cervical?
Lo que ningún médico ni la ciencia puede saber, es tu grado de dolor, pues tu dices que te duele, pero ellos no saben hasta donde, ya que también cada persona tiene un umbral de dolor distinto.

23 de marzo de 2017: segun mis cálculos estaba de 16+5 semanas de embarazo, según medidas y fecha de última regla 17+1.
Alas 21:00 de la noche, me acostaba en el suelo, hacia posturas de relajación, NADA me calmaba ni un pelín (un par de horas antes me tomé un Paracetamol).

Y de repente... Una lluvia de sangre comenzó, la sentía caliente, caer sin pausa. Sabía que ya no había vuelta a atrás... Ya nadie me podría decir que era normal.

Me coloqué una toalla entre las piernas, con el todo el dolor del mundo en el alma, ya no solo dolía físicamente, mi mundo se estaba transformando para siempre.
De camino al hospital, ni siquiera tenía fuerzas para llorar. El dolor me desgarraba, cada vez más fuerte, pero lo que más me dolía "mi niña se va". Conduciendo a mi lado, mi amor, con su mano en mi muslo y con un nudo en la garganta. Yo le decía: -Cariño por favor, corre... 15m de trayecto que se hicieron eternos. La peor de las pesadillas que podía imaginar, y solo acababa de comenzar.

Entré a urgencias corriendo con mi madre, mi novio debía aparcar debidamente. Nada más entrar pido ayuda, -Ayuda, estoy sangrando mucho, me duele!!! En menos de 1 minuto me llevaron dentro en una silla de ruedas. Mi madre y mi novio quedaron en la sala de espera.

Dentro, me hicieron levantarme y bajarme muchas veces, me hicieron muchas preguntas, no tenía la cartilla de maternidad (tenía la alemana allí) a lo que las escuché hablar desde otra habitación: "es extranjera" "¿pero habla español?", yo grité buen fuerte "Que sii, soy española", a mi niña se le quedó eso grabado a fuego..
Tocaba subir a aquella silla ginecóloga en la que había estado esa misma mañana y todo estaba "bien". Me ayudaron a subir, yo tenía fuerzas pero no quería hacer esfuerzos, no quería perder tanta sangre.
Pusieron el ecógrafo en mi barriga, mi estrella latía, la ví brillar.
La ginecóloga no dijo nada, inmediatamente me miraron por abajo, yo las miraba, ellas miraban, hablaban, y yo solo escuché:
-Si, tiene la bolsa aquí... -Suspiró.
Mi mirada clavada en ella.
-Tengo malas noticias...
En mí todo cambió, sabía que iba a pasar, pero tenía la esperanza de que como siempre, no fuera nada...
-A ver la nena está viva pero...
No quería oír nada más: y sin aliento dije: -Lo sé, solo pido que me quiteis este dolor...
Supongo que nada puede quitarte el dolor del alma.

-¿La llevamos a paritorio?
-¿De cuantas semanas estás?
Con pena dije: "diecisiete.."
La ginecóloga negó con la cabeza.
Me llevaron a una cama, me puse mi primer camisón hospitalario y ahí me dejaron, prometiendo que traerán algo para aliviarme.
Al rato vino, me puso una vía, y primero me sacaron sangre. Pero yo quería algo para el dolor, "ahora mismo te pongo un nolotil" ¿Un nolotil, para parir?
Suspiraba ayuda, ellas entraban y decían "Claro que te duele, estas de parto, tienes que soplar, así...
Se volvieron a ir. Y solo volvieron a entrar al oír mis gritos de pena. Ya quedaba muy poco. Tenía las piernas cruzadas, no quería dejarla escapar. -¿Que hago aprieto?- Dijeron que si.
No quería!! tan solo abrí las piernas, respiré, dejé que la naturaleza lo hiciera por mi.
Inmediatamente sentí una presión, sin hacer nada sentí a mi hija pasar por el canal del parto, una sensación que nunca imaginé así, tan natural como la vida, como un pez que nada, muy rápido, la bolsa salió de mis entrañas. Y entonces, todo acabó. El dolor se esfumó.

Levanté la sábana y la ví, mi niña enmantillada.  Las expectantes miraban Incrédulas: -Mira, está intacta dentro de la bolsa amniótica... Pero no se atrevían a interrumpir. 
Nuestro mundo se paró.
Era perfecta, estaba todo intacto, tal cual era en mi útero, la bolsa completa, la placenta a un lado, y ella dentro, en su casa, lo más hermoso que he visto nunca.
No podía creer lo que estaba viendo ante mi, a través del velo fino y transparente,  mi pequeña niña, tan pequeña que no puede vivir más...

Acaricié su espalda con mis dedos, era dura y perfectamente formada "mi niña" susurraba "te quiero". Vi como ella reaccionó a su caricia de amor, agitó levemente sus piernas. Aún le quedaba un último aliento para demostrarle a su mami, que había sido fuerte hasta el final, y que como ella, yo debía hacer igual.
Sabía que no podía vivir mucho más y no quería verla morir. Aquel momento de paz terminó, mire al cielo y grité: ¿POR QUEEEÉ?.
Automáticamente las enfermeras se la iban a llevar, ni yo ni nadie quería romperle la bolsa, quería que no supiera que había nacido, y ellas decían "que no se rompa que la vean así", pensé que quizá así podían estudiarla mejor. Con sumo cuidado, la pusimos en un cubo, y le dije: -Adiós mi niña, que aprendan contigo para que no le pase a nadie más...
Cuando se la llevaron, me lavaron, pedí que dejaran entrar al padre ya mi madre, y que yo, quería ser la que les contará lo que había pasado... En menos de 2 minutos entraron, para nada se esperaban que les dijera que ya no había bebé, no lo podían creer. Ellos lloraron desconsolados "¿pero qué a pasado?". Todo pasó muy rápido, pasamos de una alegría infinita a una desolación desconcertante. Nadie estaba preparado para esto. 
Yo, en un estado de shock, ni podía llorar, me sentía sin ilusión pero como plenamente llena de amor. Benditas hormonas post parto, que paz pude sentir.

 

6 comentarios:

  1. oh mama, estoy transitando la semana 18 de embarazo y tambien espero una niña. me emocione al leer tus palabras. te abrazo desde aquí. Es inexplicable el amor que les tenemos a nuestros bebes aunque aun no hayan nacido. Te deseo muchas fuerzas para transitar este momento y que pronto puedas sanar.

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    1. Gracias por tu fuerza! Iríamos a la par embarazadas... Siempre la recordaré, pero no como este último trago que pasamos, sino por las 17 felices semanas que me regaló, estamos trabajando en ello. Que todo te vaya bien bonita😘

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  2. Con lágrimas en los ojos te diré que en tus palabras vi mucho dolor pero un amor más grande aún.
    La madre naturaleza no deja de impresionarme, hasta en el dolor mas desgarrador, un parto trae esa sensación increíble, amor de madre.
    Se les ama desde el test positivo, pero cuando los pares se materializa, se que aún en mitad de la pesadilla pudiste sentirlo. Ese amor y dicha que te hizo sentir el tiempo que estuvísteis juntas nadie te lo podrá borrar ya, os pertenece por siempre. Siempre tu hermosa y perfecta hija, siempre su mamá. Lo siento con todo el alma y sólo deseo mandarte mucha fuerza y paz además de un sincero abrazo.

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    1. Gracias Ariel por tus palabras, te sigo desde hace mucho. Por desgracia tu sabes lo que es esto.. Pero esto también hace que conozcas una fuerza en ti y amor a la vida que no sabías que existía. Yo, al igual que tu, no pienso rendirme. Un besazo 😘

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  3. Un abrazo muy fuerte y besos al cielo para nuestros pequeños.
    Siento la perdida de tu niña, mucho animo.
    Me siento tan identificada con muchas de las cosas que sentiste..... ais que duro es. Ojala esto no pasara.
    No hay palabras de consuelo. Te mando un abrazo muy fuerte 😘😘

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  4. Sin poder contener las lágrimas... Me siento tan identificada. El 24 de abril perdí a mi niña en la semana 18 todo me iba tan perfecto como a ti pero una corioambionitis aguda acabó con mi sueño. Espero a nacer, para que fuera mi cumpleaños, eso nos unirá siempre. Nunca podré olvidar a mi pequeñita...

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