martes, 22 de agosto de 2017

El regalo de Maia

Cuando estaba embarazada de 12 semanas, compré 5 semillas de girasol, las planté con ilusión y con cariño las regaba, para que crecieran junto a ti en mi barriga, y verlas brotar en septiembre... 

Cuando te fuiste, me quedé desolada, y de imprevisto en España más de un mes. Y pensaba que los girasoles se habrían marchitado, pero no fue así. Las 5 semillas brotaron, pero no me alegraban, tampoco las regaba, ya nada me importaba...



Al mes se secaron, solo un tallo quedaba, fuerte, alimentado de la nada... Decidí cuidarlo, le daba agua, pero pensé que nunca saldría... 

Aveces me despertaba de noche al baño, con las luces apagadas, el reflejo de la luz de la noche traspasaba la ventana, y en la pared, justo encima de mi cabeza, siempre se dibujaba la silueta de aquel tallo... Sensaciones buenas me daba, pero jamás imaginé lo que tenía preparado para mi.





La flor explotó de vida,

y entonces lo supe, sabía que eras tú. Y ya no me importaba nada. 

Porque entendí que estás a mi lado, tu alma llena de vida, que debería haber nacido esta semana, DA LA VIDA, le das vida a esa flor, y me regalaste el mejor regalo que podía esperar...



El mismo día que la flor salió, sabía que tu hermanito estaba en camino, gracias a ti. Mi princesa. Gracias por este maravilloso regalo...😘💖🌻



1 comentario:

  1. Qué bonito lo de la flor, qué verdadero regalo. Ella no pudo llegar en septiembre, pero sí llegó de nuevo a ti la vida. Se ha creado un vínculo eterno.

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